¿Emprender en lugar de retirarse?

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¿De verdad vas a enterrar toda tu experiencia, tu saber hacer, tu conocimiento y habilidades? ¿Qué pasa con ese proyecto al que llevas años dándole vueltas? ¿Y si emprender fuera la gran alternativa a la jubilación? ¿No debería la administración propiciar esto, para acelerar la creación de empresas y mejorarla vida de tanto prejubilado? Pues eso creemos. Adjuntamos a continuación, un artículo aparecido en Expansión a finales del pasado mes de febrero, con algunas experiencias y opiniones de expertos…

Emprender en lugar de retirarse

Muchos profesionales sénior aprovechan su red de contactos y su experiencia para crear una empresa en un sector en el que han trabajado toda su vida. Están en el momento ideal para lanzar un negocio y es una oportunidad para que sigan avanzando en el mercado laboral.

Después de estar 17 años trabajando en el sector de la informática al mismo tiempo que impartía clases de inglés por pura vocación, Paul Urdaneta decidió poner en marcha Numen Academy. Creó esta academia en 2014 y en ella se ofrecen cursos de inglés a medida de las necesidades de las compañías. Su próximo paso es abrir una sede en Las Tablas (Madrid). Como Urdaneta, que se convirtió en emprendedor a los 53 años, muchos profesionales sénior deciden prolongar su vida laboral antes de jubilarse a través del emprendimiento. La experiencia que han acumulado, su red de contactos y su capacidad de análisis son las principales fortalezas de las generaciones más mayores y que hacen que se encuentren en la situación idónea para lanzar un negocio.

“En España existe el tópico de que el emprendedor es alguien joven e innovador, pero es una idea equivocada. Según un estudio de la Kauffman Foundation, el 10% de los creadores de Silicon Valley tiene una trayectoria de 20 años en otras empresas y el 47%, de 10 años. En general, la edad media para emprender ronda los 45 años. Ése es un momento ideal para optar por el autoempleo”, explica Luis Martín Cabiedes, profesor de Iniciativa Emprendora del IESE y fundador de Cabiedes&Partners.
Además, aspectos como la economía colaborativa, la globalización o las nuevas formas de trabajo, junto con la crisis económica, han provocado que cada vez sea más habitual que un profesional viva distintas etapas laborales en las que puede trabajar para otra empresa o por cuenta propia. “Los sénior deben entender que cualquier opción puede ser válida mientras consigan sus objetivos de desarrollo personal”, apunta Juan Suanzes, CEO de Ars Outplacement.

Nueva carrera
Montar una empresa por pura necesidad para reengancharse al mercado laboral no es un buen inicio para un negocio. “En los últimos años, muchos profesionales han visto el emprendimiento como su única salida, pero ésta es una actividad muy exigente y también hace falta vocación. Aquellos sénior que decidan crear una compañía deben comprender que es un paso más en su trayectoria y que no es el final de su carrera. Tiene ser un proyecto a largo plazo, con perspectivas de crecimiento”, apunta Felipe González, asesor de Secot Barcelona.

La mayoría decide abrir una empresa en el sector en el que lleva trabajando toda la vida, algo que sin duda les aporta una gran ventaja competitiva. Tienen los contactos, saben cómo ha evolucionado esa industria y tienen facilidad para detectar nuevas oportunidades. Es el caso de José Alemany, que supo sacar partido de su experiencia en el ámbito de la banca y en consultoría, y con 49 años creó Fundslink Fintech Solutions. Esta firma, lanzada en 2015, presta servicios financieros y de seguros a pequeñas y medianas empresas. “He podido aplicar los conocimientos que he adquirido a lo largo de 20 años a un nuevo nicho de mercado que he encontrado. Además, también tenía experiencia en gestión de personas y eso me ha ayudado mucho a crear mi propio equipo”, señala Alemany.

Cabiedes va un paso más allá y añade que ese bagaje es un gran atractivo a la hora de convencer a un inversor y así conseguir financiación. “Los inversores desconfiamos de negocios propuestos por emprendedores que desconocen el sector en el que quieren actuar. Los que detectan las mejores oportunidades son aquellos que tienen experiencia en ese ámbito y eso nos da mucha confianza”, comenta.

Pero este colectivo también tiene debilidades. “A diferencia de otras generaciones, quizá nunca pensaron que su trabajo no iba a durar toda la vida y ahora se enfrentan a una nueva realidad. Han de superar dudas como ¿sabré hacerlo? o ¿qué riesgos asumo?”, añade Suanzes.

Primero tienen que dimensionar bien la idea y comprobar si ser una firma pequeña es una ventaja. Después, deben entender que tendrán que realizar muchas tareas de las que seguramente no se hayan encargado antes. “Se deben acostumbrar a que detrás no hay una estructura que hace las cosas por ellos. En una start up hay que abordar aspectos tan diversos como el mantenimiento o la burocracia”, concluye Cabiedes.

Inglés para Empresas
Paul Urdaneta creó Numen Academy, centro en el que se imparten cursos de inglés a medida de las necesidades de las empresas. Comenzó a gestar la idea en 2011 y finalmente en 2014, cuando tenía 53 años, la hizo realidad. Es licenciado en ciencias de la computación y a lo largo de su vida ha trabajado en el departamento de informática de varias empresas. Sin embargo, siempre tuvo otra gran vocación: enseñar inglés. Poco a poco fue acumulando experiencia como profesor de este idioma hasta crear su propio centro de formación. Urdaneta reconoce que para realizar esta transición de empleado a emprendedor hay que llevar a cabo un cambio de mentalidad. “Hay que ser polivalente y tener mucha disciplina. Otro factor crucial es ser consciente de que emprender implica riesgos”, asegura Urdaneta. Contar con experiencia laboral le ayudó a crear su empresa, pero igualmente tuvo que formarse para poner al día sus conocimientos según las exigencias del nuevo ecosistema emprendedor. Así, recibió asesoramiento en Secot y tuvo que ampliar sus habilidades en el uso de las redes sociales, así como en aspectos de márketing y ventas.

Dominio de las finanzas
“Para montar una empresa hay que ser una persona creativa, fuerte en habilidades relacionales y con tolerancia al cambio”. Así de claro se muestra José Alemany, que creó Fundslink Fintech Solutions con 49 años. La firma se dedica a la prestación de servicios financieros y de seguros para pymes. Alemany está especializado en el mundo de las finanzas, cuenta con una experiencia en el sector de más de 20 años y fue en 2015 cuando puso en marcha su propia empresa. “La experiencia es una ayuda, pero tampoco es determinante. Emprender es un cambio constante y hay que estar actualizándose continuamente”, señala Alemany. En su caso optó por realizar un MBA en IE Business School. En este sentido, Josph Pistrui, profesor de Entrepreneurship & Innovation de IE y director académico del Global Senior Fellows Initiative, apunta que es difícil dar el paso de empleado a emprendedor. Para ello, recomienda documentarse bien sobre las novedades del ecosistema, saber el lugar que ocupa cada uno en el nuevo mercado laboral y si la actividad que se plantea va a resolver algún problema de la sociedad. “Es importante diseñar algo nuevo dentro del sector que ya conoces”, concluye.

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