Cómo cambiar su vida profesional en un verano

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Artículo aparecido en Expansión el 19/7/2017.

Veinte días de reflexión sobre su futuro laboral dan para mucho. Y aún queda verano… Dejar de aguantar al jefe, pedir un aumento o un ascenso, e incluso cambiar de sector o de carrera… ¿Podrá conseguirlo?

Cambiar de vida será el objetivo de miles de profesionales cuando termine este verano. Pueden ser las puestas de sol, las conversaciones con los amigos, el ejemplo y la envidia que provocan quienes presumen de empresa o de trabajo porque son felices en el suyo… El cuerpo y la mente piden un cambio. Un nuevo empleo, el jefe de siempre o la empresa que nos frustra serán los objetivos primordiales de este afán por reinventarse profesionalmente. La transformación pasa por objetivos a corto o medio plazo, como pedir un aumento, o sugerir un ascenso o una promoción. Pero también se pueden plantear cambios mucho más drásticos que revolucionen su vida laboral:

Pedir un aumento de sueldo

La vuelta de vacaciones es un buen momento para pedir por fin lo que usted cree que merece. Antes que nada, analice qué situación atraviesa su empresa. Si piensa que su compañía está en un buen momento económico o de crecimiento a corto plazo puede ser su oportunidad.

Recuerde que el mejor momento es cuando se preparan los presupuestos anuales. Prepárese para pedirlo un poco antes del cierre de las cuentas anuales, sin olvidar cuál es la política empresarial de su compañía, cómo fija los salarios o si existe una política retributiva inamovible.

El siguiente paso es solicitar una reunión formal con su jefe inmediato: es el más capacitado para valorar sus argumentos.

Otros factores que influirán en un aumento son el tiempo que usted lleva en su compañía, si han variado sus funciones, o si coordina un equipo. Ponga en valor sus logros y la evolución del puesto que ocupa, y no olvide destacar los objetivos que ha conseguido, así como el impacto de su contribución en los resultados de su equipo y de la organización. Acompañe con datos y hechos sus argumentos. Aporte soluciones, y brinde herramientas a su superior para que sea capaz de argumentar la subida.

Además, puede incluir en la negociación aspectos no económicos como los días de vacaciones, la formación, seguros o beneficios sociales.

Nunca amenace con irse de la compañía ni alardee de contraofertas si no las tiene realmente.

Y, sin ánimo de chafarle el plan, recuerde que el elemento económico, aunque sigue siendo uno de los principales en términos de motivación, pronto se interioriza o se olvida. La motivación extra que proporciona un aumento dura apenas tres meses.

Conseguir un ascenso

Dominar los tiempos es casi tan importante como tener talento cuando se plantee pedir un ascenso o una promoción profesional. Se trata de estar en el sitio adecuado en el momento oportuno, y eso le ayudará a tener ventaja sobre otros colegas o competidores que quizá aspiren al mismo puesto.

En todo caso, la teoría sobre el mejor momento para plantear un ascenso no es una ciencia exacta aunque, como en casi todo, hay estudios que aportan conclusiones: así, por ejemplo, si usted trabaja en el sector de las TIC, los mejores meses para ascender son abril, julio y octubre. Para los profesionales de la educación superior, hay un periodo de bonanza entre mayo y septiembre. Septiembre es, según LinkedIn, el gran momento para los consultores.

Otra clave es tener muy claro en qué empresa trabaja y hasta dónde puede aspirar. Y no olvide que una dosis razonable de autoventa puede ser un buen apoyo, pero contraproducente si usted no tiene una buena base, porque en un mundo de percepciones no nos podemos limitar a desarrollar nuestro valor cada día. Debemos tener un impacto en la organización y éste ha de precibirse como algo real.

Igual que la alegría de un aumento de sueldo es fugaz, recuerde lo que Scott Mauz, antiguo directivo de Procter & Gamble y autor de Make it Matter, define como la paradoja de los ascensos: “Cuando hay una jerarquía, nuestro deseo natural es llegar a ella, pero muchas veces escalar posiciones no implica que nuestro trabajo o puesto resulte verdaderamente relevante y satisfactorio. Trabajamos duro, pasamos muchas horas fuera de casa, lejos de los nuestros… Conseguimos una promoción y nos damos cuenta al cabo de tres días de que eso no es lo que queremos realmente. No motiva a largo plazo”.

Un nuevo tipo de profesional

¿Ha descuidado la actualización de sus capacidades profesionales? Quizá este sea el motivo por el que no ha conseguido salir airoso de los últimos procesos de selección. Las habilidades profesionales, como el mercado laboral, cambian a una gran velocidad. Usted debe convertirse en un nuevo tipo de profesional, y para eso debe saber cuáles son las capacidades que exigen hoy los reclutadores.

Entre las que ya están exigiendo las compañías y que usted debe conocer y dominar están la creatividad y la innovación; ser muy adaptable a las nuevas situaciones y tener capacidad para trabajar en entornos cambiantes; habilidad para tomar decisiones; autoaprendizaje y capacidad de reciclaje; flexibilidad y polivalencia que permitan trabajar en diferentes puestos; habilidades relacionales y comunicativas; una faceta internacional relevante; experiencia; o dominio de las redes sociales.

Entienda cómo buscar empleo

Si ha decidido cambiar de empleo y el fallo no está en las capacidades, tal vez se esté equivocando en la propia búsqueda. Tenga en cuenta que hoy las empresas son cada vez más autosuficientes en lo que se refiere a seleccionar a los candidatos que necesitan, y esto ha dado una vuelta de tuerca a los modelos de reclutamiento.

Usted ya no puede buscar empleo como antes ni usar las mismas estrategias de siempre. El currículo tradicional no resulta eficaz si no se complementa con otras estrategias, y para los empleadores resultan cada vez más irrelevantes sus éxitos pasados. Éstos ya no se pueden vender de una manera tradicional.

Por si esto fuera poco, los agentes tradicionales que antes eran protagonistas del mercado de la selección ya no están solos. Ahora debe conocer nuevas fórmulas y estrategias para tener éxito: Tenga en cuenta a los cazatalentos personales, que son plataformas en las que las compañías cuelgan ofertas de trabajo y a las que pueden acudir particulares para hacer referencias de amigos o conocidos que podrían ser candidatos ideales para ese puesto.

No olvide que apenas un 20% de las ofertas está disponible. Hay un grupo selecto de candidatos potenciales -los denominados pasivos– que pueden no hacer nada y esperar a que el empleo llame a su puerta. Y existen grupos cerrados de candidatos que van rotando de empresa en empresa. Usted debe construir un networking efectivo.

Y no olvide que también puede acceder al grupo que sea capaz de alcanzar una especie de reciclaje profesional (un barnizado de capacitación), que brindan cada vez más agentes en el negocio del reclutamiento como un tuneado formativo que hace que los candidatos resulten adecuados a las exigencias y necesidades de las compañías.

Transformación radical

Usted puede cambiar de empresa, de trabajo, de jefe… incluso de sector y, mucho más allá, de carrera. La reinvención profesional total es posible y muchos expertos la recomiendan como solución a la frustración laboral.

No trate de hacer aquello para lo que no está preparado, pero no renuncie a la posibilidad de la reinvención.

La primera clave está en ser capaz de maximizar en otro sector, puesto o actividad lo que usted sabe hacer. Existen las competencias básicas que pueden ser aplicadas en otro sector.

La segunda clave es crear nuestra propia empleabilidad, vendiéndonos como si fuéramos una empresa o un producto.

En tercer lugar, debe analizar su empleo, su profesión o el sector en el que trabaja. Pregúntese qué estará haciendo dentro de cinco años y diseñe un plan de carrera que le haga parecer más atractivo ante los reclutadores y que le diferencie del resto de candidatos.

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